- Amor por la música (pero, ¿cuál música?, ¿cuáles estilos, períodos musicales, artistas? Quiero que conozcan los artistas que yo escuché de niña, que disfruten la música latina, los musicales que me fascinaban de adolescente, la ópera italiana de los Tres Tenores que escuchamos una y otra vez cuando paseábamos en el carro, que aprendan a distinguir la música barroca de la romántica, que puedan escuchar las fugas barrocas con una sonrisa...)
- El español--quiero leerle a mi bebé, encontrar canciones y libros en español,
- Amor por Cristo y su evangelio
- Amor por el Reino de Dios y pasión por la gloria de Dios en las naciones. El otro día recordé lo mucho que me fascina este versículo y cómo me gustaría que esté de algún modo decorando la habitación de nuestro bebé: "Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones" (Mal. 1:11).
- Si es una niña, me ilusiona tanto pasarle amor por la feminidad bíblica. Quiero que mi hija ame ser mujer, que ame su diseño y lo viva para Su gloria y el bien de Su pueblo!
- Amor por la aventura, las tormentas, EL MAR!, las montañas, los atardeceres...
viernes, 26 de agosto de 2011
Legado
Poco a poco he empezado a pensar en cuál es el legado que le quiero dejar a nuestro bebé:
8 semanas y 3 días en territorio desconocido
Cuando me casé, me sentía que estaba navegando aguas completamente nuevas. Me sentía caminando por territorio que no estaba en el mapa de la vida que yo conocía. Estaba muy consciente de que estaba viviendo un nuevo rol y que no conocía bien que era yo. Nuevos pensamientos, sentimientos, alegrías, sueños, anhelos, luchas, circunstancias. Claro, también acababa de mudarme a un nuevo país y con todo lo que eso implicaba.
Eso fue hace 11 meses y 21 días.
Hoy tengo 8 semanas y 3 días de embarazo... y el proceso continúa. El proceso de transformación. Estoy viviendo aún más experiencias nuevas y un nuevo conjunto de sentimientos, emociones encontradas, preguntas, sueños e ilusiones.
Si estaba antes navegando nuevos mares, ¡no sé qué llamar a esta nueva etapa!
Hoy le decía a mi mamá que me sentía ahora mismo que estaba en modo de sobrevivencia. Normalmente tiendo a vivir muy intencionalmente, con propósito. Con los malestares que estoy teniendo, es difícil planificar cada día. Estas primeras semanas he descansado mucho. No me siento con la fuerza mental para leer mucho... ni la fuerza física para hacer mucho. Pero el estar así me ha hecho darme cuenta lo centrada en mí misma que me puedo volver. Mis pensamientos no se tornan naturalmente a la adoración sino a la queja, orgullo, comparación con los demás y amargura.
Ahora mismo por momentos siento que la vida no tiene color. Cada día es un día lleno de nauseas, falta de apetito, cansancio extremo y falta de deseo/motivación general para hacer las cosas. Me alegra que sea así porque creo que significa que las hormonas están altas y que el bebé está bien, pero al mismo tiempo, ¡qué cansada estoy de que cada día sea así!
El Espíritu de Dios me ha recordado que siempre estamos en un proceso de transformación. ¿Cómo voy a usar este embarazo para ser más como Cristo? ¿Qué tipo de pensamientos me van a dominar? ¿Cómo voy a enfrentar cada malestar? ¿Cómo voy a enfrentar las hormonas?
¿Cómo puedo servir a otros durante este tiempo? ¿Cómo puedo llenar mi mente de la Palabra de Dios en vez de pensamientos que no le honran?
He comenzado a ver las oportunidades durante este tiempo para acercarme más a mi Señor, pero necesito que Su Espíritu me dé la gracia, fuerza y perseverancia. El espíritu desea pero la carne es débil.
Hoy encontré este artículo sobre la maternidad en el blog de Desiring God. Me llamó la atención lo que la autora dice acerca de que la maternidad es aplicación. Muchas veces no podemos (por falta de tiempo) proclamar o explicar el evangelio pero sí podemos vivirlo. Ahora mismo estoy empezando a practicar esto. Lo que creo acerca de mi Dios, del Señor Jesús, de mi misma y del propósito para el que estoy aquí se manifestará por mis pensamientos, elecciones y actitudes. Lo que creo acerca del evangelio y lo que Jesús ha hecho por mí permeará mi embarazo.
Que el Señor me dé su gracia para que mis actitudes y corazón le den gloria a mi Dios. Que Cristo y Su gloria sean el Tesoro de mi corazón y mi mayor bien. Honestamente, no es el pensamiento que me ha dominado en los últimas semanas. Pero gloria a Dios por Jesucristo, por Su vida perfecta y por Su muerte por mí.
Eso fue hace 11 meses y 21 días.
Hoy tengo 8 semanas y 3 días de embarazo... y el proceso continúa. El proceso de transformación. Estoy viviendo aún más experiencias nuevas y un nuevo conjunto de sentimientos, emociones encontradas, preguntas, sueños e ilusiones.
Si estaba antes navegando nuevos mares, ¡no sé qué llamar a esta nueva etapa!
Hoy le decía a mi mamá que me sentía ahora mismo que estaba en modo de sobrevivencia. Normalmente tiendo a vivir muy intencionalmente, con propósito. Con los malestares que estoy teniendo, es difícil planificar cada día. Estas primeras semanas he descansado mucho. No me siento con la fuerza mental para leer mucho... ni la fuerza física para hacer mucho. Pero el estar así me ha hecho darme cuenta lo centrada en mí misma que me puedo volver. Mis pensamientos no se tornan naturalmente a la adoración sino a la queja, orgullo, comparación con los demás y amargura.
Ahora mismo por momentos siento que la vida no tiene color. Cada día es un día lleno de nauseas, falta de apetito, cansancio extremo y falta de deseo/motivación general para hacer las cosas. Me alegra que sea así porque creo que significa que las hormonas están altas y que el bebé está bien, pero al mismo tiempo, ¡qué cansada estoy de que cada día sea así!
El Espíritu de Dios me ha recordado que siempre estamos en un proceso de transformación. ¿Cómo voy a usar este embarazo para ser más como Cristo? ¿Qué tipo de pensamientos me van a dominar? ¿Cómo voy a enfrentar cada malestar? ¿Cómo voy a enfrentar las hormonas?
¿Cómo puedo servir a otros durante este tiempo? ¿Cómo puedo llenar mi mente de la Palabra de Dios en vez de pensamientos que no le honran?
He comenzado a ver las oportunidades durante este tiempo para acercarme más a mi Señor, pero necesito que Su Espíritu me dé la gracia, fuerza y perseverancia. El espíritu desea pero la carne es débil.
Hoy encontré este artículo sobre la maternidad en el blog de Desiring God. Me llamó la atención lo que la autora dice acerca de que la maternidad es aplicación. Muchas veces no podemos (por falta de tiempo) proclamar o explicar el evangelio pero sí podemos vivirlo. Ahora mismo estoy empezando a practicar esto. Lo que creo acerca de mi Dios, del Señor Jesús, de mi misma y del propósito para el que estoy aquí se manifestará por mis pensamientos, elecciones y actitudes. Lo que creo acerca del evangelio y lo que Jesús ha hecho por mí permeará mi embarazo.
Que el Señor me dé su gracia para que mis actitudes y corazón le den gloria a mi Dios. Que Cristo y Su gloria sean el Tesoro de mi corazón y mi mayor bien. Honestamente, no es el pensamiento que me ha dominado en los últimas semanas. Pero gloria a Dios por Jesucristo, por Su vida perfecta y por Su muerte por mí.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



