El Señor ha estado lidiando conmigo en medio de todo esto de manera poderosa. Me está enseñando a atesorar Su gloria y la belleza de Jesús más que cualquier otra cosa en este mundo. Como mi esposo me dijo el otro día: "Tenemos un solo regalo que durará para siempre. No existen otros regalos duraderos más que Dios mismo. Vamos a perder todo lo demás. No puedo quedarme con ninguno de los regalos que Dios me ha dado. Al final del día, el único regalo con el que me puedo quedar es la vida eterna. Todo lo demás es una herramienta que me ayuda a conocer mejor a Dios. Conocerle a El es lo único que permanece... Es al perder el regalo mismo que lo conozco mejor a El." Ethan y Maia no existen en última instancia para que yo los disfrute y ame. Vivimos para conocer a Dios a través de la perdida de esta vida. Las cosas de esta vida son sólo sombras que sirven para aumentar mi apetito por el verdadero regalo.
Habiendo dicho esto, no deja de ser que como quiera estos úlitmos 10 días han sido con sentimientos encontrados. Disfrutar a Maia ha sido mezclado de sentimientos de dolor por mi amiga que ya no puede disfrutar a su bebé. Me siento tan agradecida, humillada e indigna que el Señor nos permita disfrutar a nuestra hija el doble de lo que mi amiga pudo disfrutar a su hijo.
Mi bebé cumplió 4 meses el domingo. Está cada día más rica. Este mes estuvo lleno de "milestones." Empezó a rodar de su estómago a su espalda y al revés. Sigue muy conversadora. Me llama la atención que la gente que la conoce comenta lo dulce y risueña que es. Se queda tranquila con otras personas.
Creo que tiene el umbral del dolor bien alto. Ayer le pusieron sus vacunas y casi no lloró. Se rindió cuando llegamos a la casa. Cuando se despertó estaba tan dulce como siempre, sonriendo con esa sonrisa tan dulce que me derrite constantemente.
Estoy aprendiendo a atesorar cada día con mi bebita, pero con las manos abiertas. No agarrándola como si ella me perteneciera, como si tuviera algún derecho sobre ella. Ella le pertenece a mi Dios. El puede hacer con ella como El quiera. Ella no es más que un medio precioso para conocer mejor a Dios y gozarlo a El. No podré disfrutar a Maia para siempre. Pero a Jesús, por Su gracia, adoraré por toda la eternidad y mi alegría y bien será estar cerca de El día tras día tras día tras día.
Pongo aquí el video del funeral del pequeño Ezra. Está en inglés, pero estoy convencida que el testimonio de sus padres les será de gran bendición.
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